Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando entradas de 2014

Ya sé lo que me limita, y ahora ¿qué hago? (II)

Una vez has identificado el miedo que te limita y te has armado de valor para luchar contra él y plantarle cara, hay una serie de pasos por los que, normalmente, habremos de pasar. Estos pasos seguro que los conoces, porque son de sentido común. Pero aquí hay que ponerles letra, allá vamos: 1) Plantea el RESULTADO en términos positivos: La gran mayoría de nosotros, presenta sus deseos en términos negativos: No quiero fumar, no quiero estar gordo, no quiero ser desgraciado, no quiero esto, no quiero lo otro, ñeñeñe. Y nuestra mente, para nuestro desconsuelo, se centra en aquello a lo que con tanto deseo no queremos. No pienses en un elefante gris volador. Y zasca, piensas en uno bien grande. La PNL por tanto nos insiste en que nuestros deseos y resultados sean expresados en términos POSITIVOS: Cambia el "no quiero sentirme inseguro" por el "quiero sentirme seguro". Enmarca de manera positiva el resultado que quieres lograr. Es un comienzo sumamente importante...

Ya sé lo que me limita... y ahora qué hago? (I)

No creas que es fácil saber los límites que te pones. Suelen ser cosas inverosímiles, y que si dijéramos en voz alta los demás se reirían de nosotros porque muy probablemente serían cosas absurdas o sin importancia. Los límites al final no son más que reflejos de un miedo completamente irracional a algo que es difícil que ocurra, pero que creemos que nos va a ocurrir y que, para eso, mejor no moverse y vivir en la perpetuidad. Siempre he tenido un miedo atroz a la gente extraña. No sé muy bien de dónde viene este miedo irracional, pero el caso es que lo tengo. No me fío de la gente, me cuesta acercarme, me asusta que se acerquen demasiado, no me gustan las preguntas demasiado personales demasiado pronto, y tardo mucho tiempo en estar tranquila en presencia de la gente nueva. Lo que me dicta mi verborrea mental es: aléjate de la gente. No cojas cariño a la gente. No son lo que esperas, necesitas otra clase de amig@. No es de fiar. Te fallará, ya lo verás. Estás mejor sola, no te pre...

Lo primero es lo primero: ¿Qué me limita?

Hola a todos! Como os iba comentando la semana anterior, la toma de conciencia es el paso número uno y fundamental, pero si nos quedamos ahí (poco más o menos que si siguiéramos en el mismo sitio) tendremos el problema añadido de que si no nos ponemos en marcha, esa inercia se perderá nuevamente en el agujero negro de la ignominiosa rutina, aun sabiendo que no vamos por el buen camino.  Por eso, sin dejar mucho tiempo a que las neuronas se relajen, sigo mi relato. A mi plan de acción para cambiar las cosas que veía que me estaban limitando, le faltaba eso... un plan de acción. Después de divagar durante semanas (puesto que el día da de sí lo que da), informándome, etc... llegué a ciertos libros, que os digo por si alguien quiere echarles un ojo: * Usted puede sanar su vida* de Louise Hay.  *Despertando al gigante interior* de Anthony Robbins *PNL (Programación Neurolingüística: Guía práctica de aplicación)* de Steve Bavister y Amanda Vickers *El arte de n...

Lo llevo barruntando muchos meses, y ahora el cambio vino para quedarse

HOLA! Mi nombre no es importante, pero mi historia y cómo he reaccionado a cada episodio, sí. Si yo te preguntara: ¿Quién eres? Tú me dirías: Soy Ana/Marcos. Y estarías de acuerdo conmigo en que si tus padres te hubieran llamado de otra forma, me habrías dado otra respuesta pero tú seguirías siendo tú. Entonces tu nombre no te define. Así que... ¿Quién eres? ¿Tus logros te definen?  -Él es  Felix Baumgartner, y saltó desde la estratosfera!  -Ya, muy bien. Pero es amable o prepotente? Se acepta como es? Le ocurrió algo terrible en su infancia que no le deja confiar en los demás? Ni mis logros ni mi nombre me definen. Son mis pensamientos los que conforman mi personalidad, mi morfología,  los que me hacen ser como soy, que me hagan gracia ciertas cosas, o que me guste desayunar un café con leche caliente porque me recuerda a los desayunos en casa de mis padres. Somos lo que pensamos, y esto no tienes que creértelo, tienes que asumirlo. Porque si lo pospones...