Hola a tod@s,
Después del parón de 4 meses (se dice pronto), de un montón de cursos y libros, y muchas experiencias y proyectos que me han ensanchecido el corazón (el palabro viene de ensanchecer, jaja), estoy lista y preparada para una nueva entrada en este blog, que tantas alegrías me trae. ¡Hay visitas de todo el mundo! ¡Pero literal! Eso me lleva a plantearme que quizás no sea ninguna tontería el hacer el blog en inglés también... veremos.
Ando inmersa en un mundo, dentro del ya mundo sin fin del software y su calidad, donde palabras como Ágil, equipos autogestionados, creatividad y liderazgo, se repiten sin parar. Para quien no sepa muy bien de qué va el tema, os dejo un video donde se explica muy brevemente de qué trata este barullo:
https://www.youtube.com/watch?v=PlLHc60egiQ
La creatividad, oh sorpresa, se lleva. Pero se lleva no como moda pasajera, sino que se está viendo y comprobando que la gente creativa aporta VALOR: a un proceso, a un producto e INCLUSO a un grupo de trabajo! ¿No es fantástico? Vaya que si lo es. La creatividad es un arte, se trabaja, se desarrolla y no viene en los genes: se puede aprender. Para los que seáis reticentes a creerlo, os recomendaría un libro: "El pensamiento creativo", de Edward Bono. Me lo tengo que leer por obligación para la carrera, pero lejos de ser un suplicio, es súper renovador e interesante.
A lo que voy.
La gestión, tal y como la hemos conocido, como se la hemos escuchado a nuestros padres, está entrando en un ocaso. La figura del jefe se está difuminando, y las nuevas empresas y formas de trabajar se están enfocando en las personas que sacan el trabajo adelante, que innovan, y lo hacen autogestionándose. Y dentro de esta idea, la de "Creatividad organizacional" suena muy muy bien, ¿verdad? Pues dentro de esta nueva organización que son los integrantes del equipo, va a haber un perfil, una persona, que va a arrastrar a los demás consigo. Llevo hablando de él/ella desde el principio del blog: El líder.
Mientras un gestor (jefe) al uso intentará mantener su status quo y posición, un líder ostentará la confianza del grupo y dejará de hacerlo el día que empiecen a primar sus intereses personales por encima del bien común. Un líder guía con el ejemplo: si estuviéramos en una trinchera, no te diría: "Ve, que yo te cubro desde aquí". Te diría: "Vamos."
Y esta transparencia y confianza, hace posible los milagros: los cambios. Los cambios, antes de producirse, se tienen que liderar: alguien tiene que arrastrar a los demás. Y adivinad: cuál es la competencia de liderazgo top, la máxima, la número uno? Pues claro, la creatividad. Y ya os he dicho que la creatividad se aprende, independientemente de que os parezca que hay gente de forma intuitiva más creativa, vosotros también podéis serlo.
Un líder, idealmente, debiera ser el CEO de cualquier empresa. Un líder debiera inspirar a quienes le rodean, siempre, para ser excelentes y mejores, pero de buena gana. Porque quieren. Y en ese entorno de trabajo transparente, donde se premia la excelencia y la gente va feliz a realizar su tarea, es fácil buscar alternativas cuando vienen los problemas. Si hay que buscar nuevos modelos de negocio, nuevos campos de acción, nuevas fuentes de ingresos, gente o incluso metodologías, todo está bien. No hay pánico ni cabreos: hay ganas de ponerse a ello.
Al final somos personas, y algo que me habréis oído decir a menudo es que para un minuto que estamos en este mundo, de verdad, no vale la pena crear marrones ni amargarse por temas laborales. Lo que sí vale la pena es ser feliz y hacer felices a los demás. Eso sí que es la pera.
Hasta la próxima.
Después del parón de 4 meses (se dice pronto), de un montón de cursos y libros, y muchas experiencias y proyectos que me han ensanchecido el corazón (el palabro viene de ensanchecer, jaja), estoy lista y preparada para una nueva entrada en este blog, que tantas alegrías me trae. ¡Hay visitas de todo el mundo! ¡Pero literal! Eso me lleva a plantearme que quizás no sea ninguna tontería el hacer el blog en inglés también... veremos.
Ando inmersa en un mundo, dentro del ya mundo sin fin del software y su calidad, donde palabras como Ágil, equipos autogestionados, creatividad y liderazgo, se repiten sin parar. Para quien no sepa muy bien de qué va el tema, os dejo un video donde se explica muy brevemente de qué trata este barullo:
https://www.youtube.com/watch?v=PlLHc60egiQ
La creatividad, oh sorpresa, se lleva. Pero se lleva no como moda pasajera, sino que se está viendo y comprobando que la gente creativa aporta VALOR: a un proceso, a un producto e INCLUSO a un grupo de trabajo! ¿No es fantástico? Vaya que si lo es. La creatividad es un arte, se trabaja, se desarrolla y no viene en los genes: se puede aprender. Para los que seáis reticentes a creerlo, os recomendaría un libro: "El pensamiento creativo", de Edward Bono. Me lo tengo que leer por obligación para la carrera, pero lejos de ser un suplicio, es súper renovador e interesante.
A lo que voy.
La gestión, tal y como la hemos conocido, como se la hemos escuchado a nuestros padres, está entrando en un ocaso. La figura del jefe se está difuminando, y las nuevas empresas y formas de trabajar se están enfocando en las personas que sacan el trabajo adelante, que innovan, y lo hacen autogestionándose. Y dentro de esta idea, la de "Creatividad organizacional" suena muy muy bien, ¿verdad? Pues dentro de esta nueva organización que son los integrantes del equipo, va a haber un perfil, una persona, que va a arrastrar a los demás consigo. Llevo hablando de él/ella desde el principio del blog: El líder.
Mientras un gestor (jefe) al uso intentará mantener su status quo y posición, un líder ostentará la confianza del grupo y dejará de hacerlo el día que empiecen a primar sus intereses personales por encima del bien común. Un líder guía con el ejemplo: si estuviéramos en una trinchera, no te diría: "Ve, que yo te cubro desde aquí". Te diría: "Vamos."
Y esta transparencia y confianza, hace posible los milagros: los cambios. Los cambios, antes de producirse, se tienen que liderar: alguien tiene que arrastrar a los demás. Y adivinad: cuál es la competencia de liderazgo top, la máxima, la número uno? Pues claro, la creatividad. Y ya os he dicho que la creatividad se aprende, independientemente de que os parezca que hay gente de forma intuitiva más creativa, vosotros también podéis serlo.
Un líder, idealmente, debiera ser el CEO de cualquier empresa. Un líder debiera inspirar a quienes le rodean, siempre, para ser excelentes y mejores, pero de buena gana. Porque quieren. Y en ese entorno de trabajo transparente, donde se premia la excelencia y la gente va feliz a realizar su tarea, es fácil buscar alternativas cuando vienen los problemas. Si hay que buscar nuevos modelos de negocio, nuevos campos de acción, nuevas fuentes de ingresos, gente o incluso metodologías, todo está bien. No hay pánico ni cabreos: hay ganas de ponerse a ello.
Al final somos personas, y algo que me habréis oído decir a menudo es que para un minuto que estamos en este mundo, de verdad, no vale la pena crear marrones ni amargarse por temas laborales. Lo que sí vale la pena es ser feliz y hacer felices a los demás. Eso sí que es la pera.
Hasta la próxima.
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