Querida Yerenca
Te escribo esta carta desde el día en que cumpliste 30 años, para que recuerdes cómo estabas en esta etapa de la vida. Cómo eras. Cómo te sentías.
Me siento curiosa con cómo será leerte a ti misma dentro de, vamos a decir, otros 30 años. Ya estarás pensando en la jubilación? Espero que no, a los 30 te encanta trabajar! Tendrás nietos? Espero que sí, a los 30 adoras a los niños! Seguirás casada? Espero que sí, a los 30 estás enamorada hasta las cejas de Rafa!
Ya habrás pasado por muchas cosas. Tendré hijos? (me pregunto ahora). En qué habré trabajado? Habré viajado a los sitios que siempre quise conocer? Dónde viviré?
Seguro que te estás partiendo de risa, una carta desde el pasado que sólo habla del futuro.
Mi vida a los 30 es fabulosa, como espero que nunca olvides. Es incluso mejor de lo que soñaba de niña. Barcelona. Los trabajos nuevos. Gente extraordinaria por el camino. Los hobbies, la música, aprender. Me faltaban horas al día, recuerdas? Qué embriagadora maravilla. Los días se suceden de forma natural, sin angustias, con certeza en que todo irá bien. Espero que esa seguridad interna, que nada tiene que ver con lo que tienes sino con lo que eres, siga guiándote cada día. Por dios, no pierdas eso!
En esta época, ahora mismo, estoy inmersa en mil proyectos que sólo intentan mejorar un poco mi entorno. Ya sabes cómo soy (cómo somos): una especie de Mary Poppins que va de aquí a allá, intentando que la gente se acepte a sí misma y a los demás, para poder trabajar con serenidad y confianza plena en los demás. Hay gente más difícil que otra, pero todos terminan cayendo en la certeza de que somos personas, y salvo sociópatas, todos en el fondo apreciamos a los demás y queremos que los que nos rodean vivan en un entorno digno. Desde pequeña he sabido esta pequeña verdad, este don: consigo que los demás se acepten como son, y a los de alrededor. Normalizo ambientes. Por eso estudio Coaching, porque quiero llevar esto no sólo a los sitios donde trabajo, sino donde te necesiten. Espero que de esto hayas podido hacer carrera, porque es agotador estudiar y trabajar, pero creo que vale la pena. Eso deseo, de corazón.
Con Rafa estoy en un momento dulce y armonioso. Somos buenos el uno con el otro, hay sinceridad y mucho mucho cariño. Reímos juntos todos los días (espero que no hayas olvidado lo importante que es hacer reír a los demás, y reírte tú de tu propia sombra), y eso une. Más aún: te hace real. Siento pena por quien no tiene ganas de reír. Aun cuando el momento es adverso y oscuro, y parece que no tienes escapatoria, hay que saber reír. Literalmente, eso te mantendrá vivo. Y el amor hacia los demás, también.
Con 30 años, en fin, la vida hasta ahora ha pasado como un soplo de aire fresco y veraniego, amenizada con una caña de cerveza y unas rabas (todo hay que decirlo). La música, los libros, las aventuras del día a día, conducir! (para mí era un reto hace un año, hoy es lo que hago con normalidad cada día)... las películas, el deporte, la cocina, mi novela, mi blog como primera ventana al mundo, los cursos, los viajes maravillosos... espero de corazón que hayas sabido mantenerte activa y con el corazón contento, conociendo a mucha gente, aprendiendo nuevas verdades e ideas, y haciendo el mundo un poquito mejor día a día.
Deseo de corazón que no hayas olvidado que por delante de la familia, del trabajo y de todo lo demás, estás tú. No en formato prepotente ni pusilánime. Estás tú, porque tu conciencia late en este cuerpo, y tienes que cuidar de él como cuidas de tu casa. Espero que hayas sabido cuidar de él durante todo este tiempo, y hayas llegado a la madurez con un cuerpo ágil, y en perfectas condiciones como para correr si pierdes el autobús.
No eres ni española ni de Santander. Eres ciudadana del Mundo, y espero que no lo hayas olvidado.
A vivir los 30 años que te quedan en este mundo con salud! Y ríete todo lo que puedas.
Un abrazo enorme para ti, de mí.
Te escribo esta carta desde el día en que cumpliste 30 años, para que recuerdes cómo estabas en esta etapa de la vida. Cómo eras. Cómo te sentías.
Me siento curiosa con cómo será leerte a ti misma dentro de, vamos a decir, otros 30 años. Ya estarás pensando en la jubilación? Espero que no, a los 30 te encanta trabajar! Tendrás nietos? Espero que sí, a los 30 adoras a los niños! Seguirás casada? Espero que sí, a los 30 estás enamorada hasta las cejas de Rafa!
Ya habrás pasado por muchas cosas. Tendré hijos? (me pregunto ahora). En qué habré trabajado? Habré viajado a los sitios que siempre quise conocer? Dónde viviré?
Seguro que te estás partiendo de risa, una carta desde el pasado que sólo habla del futuro.
Mi vida a los 30 es fabulosa, como espero que nunca olvides. Es incluso mejor de lo que soñaba de niña. Barcelona. Los trabajos nuevos. Gente extraordinaria por el camino. Los hobbies, la música, aprender. Me faltaban horas al día, recuerdas? Qué embriagadora maravilla. Los días se suceden de forma natural, sin angustias, con certeza en que todo irá bien. Espero que esa seguridad interna, que nada tiene que ver con lo que tienes sino con lo que eres, siga guiándote cada día. Por dios, no pierdas eso!
En esta época, ahora mismo, estoy inmersa en mil proyectos que sólo intentan mejorar un poco mi entorno. Ya sabes cómo soy (cómo somos): una especie de Mary Poppins que va de aquí a allá, intentando que la gente se acepte a sí misma y a los demás, para poder trabajar con serenidad y confianza plena en los demás. Hay gente más difícil que otra, pero todos terminan cayendo en la certeza de que somos personas, y salvo sociópatas, todos en el fondo apreciamos a los demás y queremos que los que nos rodean vivan en un entorno digno. Desde pequeña he sabido esta pequeña verdad, este don: consigo que los demás se acepten como son, y a los de alrededor. Normalizo ambientes. Por eso estudio Coaching, porque quiero llevar esto no sólo a los sitios donde trabajo, sino donde te necesiten. Espero que de esto hayas podido hacer carrera, porque es agotador estudiar y trabajar, pero creo que vale la pena. Eso deseo, de corazón.
Con Rafa estoy en un momento dulce y armonioso. Somos buenos el uno con el otro, hay sinceridad y mucho mucho cariño. Reímos juntos todos los días (espero que no hayas olvidado lo importante que es hacer reír a los demás, y reírte tú de tu propia sombra), y eso une. Más aún: te hace real. Siento pena por quien no tiene ganas de reír. Aun cuando el momento es adverso y oscuro, y parece que no tienes escapatoria, hay que saber reír. Literalmente, eso te mantendrá vivo. Y el amor hacia los demás, también.
Con 30 años, en fin, la vida hasta ahora ha pasado como un soplo de aire fresco y veraniego, amenizada con una caña de cerveza y unas rabas (todo hay que decirlo). La música, los libros, las aventuras del día a día, conducir! (para mí era un reto hace un año, hoy es lo que hago con normalidad cada día)... las películas, el deporte, la cocina, mi novela, mi blog como primera ventana al mundo, los cursos, los viajes maravillosos... espero de corazón que hayas sabido mantenerte activa y con el corazón contento, conociendo a mucha gente, aprendiendo nuevas verdades e ideas, y haciendo el mundo un poquito mejor día a día.
Deseo de corazón que no hayas olvidado que por delante de la familia, del trabajo y de todo lo demás, estás tú. No en formato prepotente ni pusilánime. Estás tú, porque tu conciencia late en este cuerpo, y tienes que cuidar de él como cuidas de tu casa. Espero que hayas sabido cuidar de él durante todo este tiempo, y hayas llegado a la madurez con un cuerpo ágil, y en perfectas condiciones como para correr si pierdes el autobús.
No eres ni española ni de Santander. Eres ciudadana del Mundo, y espero que no lo hayas olvidado.
A vivir los 30 años que te quedan en este mundo con salud! Y ríete todo lo que puedas.
Un abrazo enorme para ti, de mí.
Me ha encantado!!!!! MUCHISIMAS FELICIDADES!!!! UN besote!
ResponderEliminarTachi