Cuántas insatisfacciones me acechan a lo largo del día... es increíble.
-Tendría que hacer esto.
-Tendría que llegar a hacer aquello.
-Podría hacer esto o lo otro.
-Debería comenzar a plantearme el hacer esto...
-Estaría bien que esto se cumpliera todos los días...
Hay tantos "deberías" y "tendría que" en mi vida, que a veces me sorprendo.
¿A santo de qué?
El día tiene 24 horas, de las que con suerte 8 dormimos. 2 comemos. 8 (con suerte) trabajamos. Hacemos una hora de ejercicio, en el gimnasio o donde podamos. Hay que moverse de un sitio a otro. Si la ciudad es grande y el desplazamiento también, quizás nos plantemos en una hora al día de transporte, sino más. Y en esas pocas horas que nos sobran, queremos comernos el mundo:
-Estudiar
-Salir a la calle a que nos de el aire
-Ver a los amigos
-Estar con la pareja, la familia
-LEER
-Un ratito de marujeo en el facebook
-Que si una serie
-Que si música
-Que si cocino lo de mañana
-Que si la pareja se pone cariñosa
...
Y encima nos frustramos, porque el día "no" nos da de sí!
Las horas son las que son, y hay que saber aprovecharlas al máximo. Pero a veces tantos "debería" no nos dejan avanzar, y nos inmovilizan, haciéndonos perder el oremus, y hacia dónde queremos ir (cuantas más posibilidades, más nos dispersamos. Comprobado). Yo misma muchas veces me disperso sin querer, para no enfrentarme a lo que realmente tengo que hacer.
No hay frase más cierta que esta: El movimiento, no es acción.
Ir de aquí para allá, no nos lleva a ninguna parte. No estamos dirigiéndonos hacia ningún resultado. Nos dispersamos, nos difuminamos. La acción nunca se completa. Sólo nos movemos.
Aprende a focalizarte. Cuesta horrores, lo sufro cada día, pero cada día soy consciente del camino que he recorrido. Focaliza esfuerzos e ilusiones en una meta. Cuando esa meta se cumpla, pasa a la siguiente. Y lo mismo: a por ella, a fuego.
Volverán, porque siempre lo hacen, esos pensamientos "debería" que tanto parecen querer apartarnos del objetivo. Aprende a ignorarlos. Pon carteles en las paredes del despacho, post-its recordatorios, notas en el móvil. Ponte una buena banda sonora en el mp3 que tengas, y escucha música que te inspire y te motive, música que te haga respirar hondo y centrarte.
Hay mil y una maneras. Encuentra la tuya, y adelante con lo que quieras emprender.
-Tendría que hacer esto.
-Tendría que llegar a hacer aquello.
-Podría hacer esto o lo otro.
-Debería comenzar a plantearme el hacer esto...
-Estaría bien que esto se cumpliera todos los días...
Hay tantos "deberías" y "tendría que" en mi vida, que a veces me sorprendo.
¿A santo de qué?
El día tiene 24 horas, de las que con suerte 8 dormimos. 2 comemos. 8 (con suerte) trabajamos. Hacemos una hora de ejercicio, en el gimnasio o donde podamos. Hay que moverse de un sitio a otro. Si la ciudad es grande y el desplazamiento también, quizás nos plantemos en una hora al día de transporte, sino más. Y en esas pocas horas que nos sobran, queremos comernos el mundo:
-Estudiar
-Salir a la calle a que nos de el aire
-Ver a los amigos
-Estar con la pareja, la familia
-LEER
-Un ratito de marujeo en el facebook
-Que si una serie
-Que si música
-Que si cocino lo de mañana
-Que si la pareja se pone cariñosa
...
Y encima nos frustramos, porque el día "no" nos da de sí!
Las horas son las que son, y hay que saber aprovecharlas al máximo. Pero a veces tantos "debería" no nos dejan avanzar, y nos inmovilizan, haciéndonos perder el oremus, y hacia dónde queremos ir (cuantas más posibilidades, más nos dispersamos. Comprobado). Yo misma muchas veces me disperso sin querer, para no enfrentarme a lo que realmente tengo que hacer.
No hay frase más cierta que esta: El movimiento, no es acción.
Ir de aquí para allá, no nos lleva a ninguna parte. No estamos dirigiéndonos hacia ningún resultado. Nos dispersamos, nos difuminamos. La acción nunca se completa. Sólo nos movemos.
Aprende a focalizarte. Cuesta horrores, lo sufro cada día, pero cada día soy consciente del camino que he recorrido. Focaliza esfuerzos e ilusiones en una meta. Cuando esa meta se cumpla, pasa a la siguiente. Y lo mismo: a por ella, a fuego.
Volverán, porque siempre lo hacen, esos pensamientos "debería" que tanto parecen querer apartarnos del objetivo. Aprende a ignorarlos. Pon carteles en las paredes del despacho, post-its recordatorios, notas en el móvil. Ponte una buena banda sonora en el mp3 que tengas, y escucha música que te inspire y te motive, música que te haga respirar hondo y centrarte.
Hay mil y una maneras. Encuentra la tuya, y adelante con lo que quieras emprender.
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